sábado, 9 de noviembre de 2013

El Mercado Central (I)

"Cuando, doblando la esquina, entraron los tres en la plaza del Mercado, doña Manuela se detuvo como desorientada.
¡Gran Dios..., cuánta gente! Valencia entera estaba allí. Todos los años ocurría lo mismo en el día de Nochebuena. Aquel mercado extraordinario, que se prolongaba hasta bien entrada la noche, resultaba
una festividad ruidosa, la explosión de alegría y bullicio de un pueblo que, entre montones de alimentos y aspirando el tufillo de las mil cosas que satisfacen la voracidad humana, regocijábase al pensar en los atracones del día siguiente. En aquella plaza larga, ligeramente arqueada y estrecha en sus extremos, como un intestino hinchado, amontonábanse las nubes de alimentos que habían de desparramarse como nutritiva lluvia sobre las mesas, satisfaciendo la gigantesca gula de Navidad, fiesta gastronómica, que es como el estómago del año."
Arroz y tartana (Blasco Ibañez)


El Mercado Central  es de estilo modernista y se empezó a construir en el año 1914 por Francesc Guàrdia i Vial y Alexandre Soler i March, ambos formados en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, habiendo trabajado en el equipo de colaboradores de Domènech i Montaner, arquitecto que se caracterizó por un estilo propio dentro de las líneas del modernismo.
Con una superficie de 8.160 metros y 7.690 metros de sótano fue concebido para albergar 959 puestos.
Fue inaugurado el 23 de enero de 1928, dieciocho años después del primer golpe de piqueta.






















Fotos: Tono Giménez



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viernes, 8 de noviembre de 2013

La Lonja I




"Inclita domus sum annis aedificata quindecim. Gustate et videte concives quoniam bona est negotiatio, quae non agit dolum in lingua, quae jurat próximo et non deficit, quae pecuniam non dedit ad usuram eius. Mercator sic agens divitiis redundabit, et tandem vita fructur aeterna."

"Casa famosa soy en quince años edificada. Probad y ved cuan bueno es el comercio que no usa fraude en la palabra, que jura al prójimo y no falta, que no da su dinero con usura. El mercader que vive de este modo rebosará de riquezas y gozará, por último, de la vida eterna."

Construida entre 1482 y 1548, fue iniciada por Pere Compte que trabajo en la obra hasta su fallecimiento en 1498.
Calificada como Monumento Nacional en 1931, fue declarada por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad el 5 de diciembre de 1996.






 







jueves, 31 de octubre de 2013

El Cabanyal*

Conocerlo es quererlo.
Originariamente pueblo de pescadores,es el barrio más pintoresco de Valencia. Acostumbrado a la dureza del mar y su periódico tributo cobrado en vidas, ve como ese mar Mediterráneo que fue su razón de ser se aleja cada vez más de sus casas e incluso de su ser. Sufrió terribles incendios cuando todo eran barracas, tuvo su renacimiento en ese modernismo naif que le caracteriza;  fue objetivo de los criminales bombardeos durante la guerra civil, vivió en primera persona la devastación de la riada, pero aún le faltaba lo peor, el mobbing inmobiliario, el abandono de las administraciones, la fiebre especuladora, la obsesiva fijación de una alcaldesa por abrir una vía al mar, hoy en día prescindible, a costa de la destrucción de una parte del barrio, sin que importe la perdida patrimonial, sin que importe la rotura de su trama histórica, sin que importe la fractura social...

*El Cabanyal es una parte de los Poblados Marítimos, que junto al Canyamelar, Cap de França y la Malvarrosa forman un todo dificil de parcializar por los foraneos.



















miércoles, 30 de octubre de 2013

La Ceramo

La fábrica de "La Ceramo", fue construida en 1855 por José Ros Furió, un artista apasionado por la cerámica, en concreto por la realizada con la técnica de reflejo metálico. Esta técnica de cocción de origen árabe  había casi desaparecido a principios del siglo XIX, pero Ros se dedicó de forma intensa a su recuperación, a la vez que investigaba y recogía nuevas técnicas y modelos cerámicos. Según contó su biznieta, encontró la fórmula del reflejo metálico, que tradicionalmente se transmitía oralmente, dentro de un mueble antiguo que adquirió para su restauración.
La pasión de Josep Ros Furió por su trabajo le llevó a prácticamente vivir en su fábrica de hornos morunos y a viajar por toda Europa buscando los modelos clásicos, encargando a prestigiosos artistas diseños para su producción, pese a contar con unos medios económicos limitados. Piezas producidas en "La Ceramo" decoran algunos de los edificios valencianos más emblemáticos del siglo XIX y principios de XX, Estación del Norte, Mercado de Colón, Mercado Central, el Ayuntamiento ...
El edificio de la Ceramo es de estilo neomudéjar, a Ros le encantaba la cultura oriental y encajó muy bien tanto por su arquitectura morisca como por su carácter artesanal, en Benicalap, situado a orillas del camino de Burjassot y que aún conservaba numerosos vestigios medievales y musulmanes. "La Ceramo" con más de 150 años de historia, devino en monumento emblemático y característico.
Dos generaciones de la familia Ros continuaron con la tradición cerámica y compatibilizaron sus trabajos en otros campos de las Bellas Artes con la dirección de "La Ceramo".
Finalmente, Mª Pilar Ros, hija de Josep Ros Ferrandis, licenciada en arquitectura vendió la fábrica, a pesar de haberle prometido a su padre que nunca lo haría. Tras un breve periodo cerró, habiendo sufrido desde entonces toda una serie expolios, derrumbes, proyectos de construcción en su solar, intento de compra por el Estado para ampliación del Museo Nacional de Cerámica, ocupaciones ilegales, más destrozos, más abandono... a pesar de la continua reivindicación de los vecinos para su recuperación.