viernes, 12 de febrero de 2016

El puente de Astilleros

Proyectado en 1928 por los ingenieros Federico Membrillera y Luis Dicenta de Vera, siendo este último el encargado de dirigir la obra junto a Marcelo de Azcárraga, se extendió su construcción hasta finales de 1931 debido a las dificultades de asentamiento al estar sobre suelo fangoso y haber tenido que profundizar hasta los 12 metros con pilotes de hormigón; su coste fue de casi dos millones de pesetas de la época (1.931.275'25) no habiendo tenido sobrecostes.
Tiene 175 metros de longitud y una anchura de 25 sobre nueve tramos rectos de hormigón armado, 5 de ellos de 23 metros y cuatro, 2 a cada extremo de 9'45m. sustentados por pilas estribos.
Se accede por rampas de 105 y 195 metros uniendo el barrio de Nazaret con el Puerto. 
Las barandillas son de hierro fundido con adornos entre las pilastras que sobresalen del tablero con decoración de piedra artificial y que sirven de soporte a las farolas. En origen tenía un carril doble central con balasto y vías para el tranvía, además de dos carriles para automóviles y uno para carros en cada dirección. Las aceras para peatones están sobre tableros volados apoyados entre pilastras y sobre una ménsula central con forma de nave con remos en sus laterales, completando la decoración unas guirnaldas de azulejos en los paramentos; en la parte exterior de los soportes de las farolas se puede observar en los primeros de cada lado, el escudo en relieve de Valencia y en el resto las iniciales PA, como curiosidad decir que el puente recibió en proyecto el nombre de Príncipe de Asturias, sin embargo al ser inaugurado el 14 de noviembre de 1931, durante la República, recibió el nombre de Puente de Astilleros, validando las iniciales con las que fue proyectado.
Actualmente necesitaría de una intervención que lo pusiera en valor así como una decidida actuación en su degradado entorno.





















lunes, 18 de enero de 2016

Oficina de Objetos Perdidos

Ultimamente estamos viendo como el paisaje urbano está cambiando hacia una modernidad, en muchos casos garrula, que obvia imágenes con las que hemos convivido durante toda nuestra vida y que venían formando parte de la memoria colectiva y transgeneracional, me refiero en concreto a la multitud de comercios, cuya pervivencia parecía atemporal y que mor a la crisis económica, a la ruptura ocupacional de sagas, la aplicación de la ley de arrendamientos, los cambios comerciales, el desinterés de unos gobernantes más interesados en la inauguración que en la conservación, aunque esto suponga graves perdidas patrimoniales e identitarias, en fin, os invito a un triste paseo por los hitos comerciales perdidos y os desafío a una reflexión de lo que todavía podemos perder y deberíamos conservar.
Algunos comercios no han desaparecido, pero se han visto obligados al cambio de ubicación, como dice el dicho a costa de dejarse mucho pelo en la gatera, otros han hecho cambios guiados por esa modernidad que desprecia lo antiguo por antiguo y no por su calidad, en fin.


































Epílogo

Algunos de estos comercios aquí mostrados, han cerrado para siempre, otros se encuentran en ubicación diferente.
De los elementos decorativos, banderolas, escaparates, rótulos, mobiliario, la mayoría han acabado en el contenedor de escombros, de otros se ha hecho cargo el museo de etnografía de la Diputación Provincial de Valencia, otros permanecen "in situ" a la espera de que un nuevo ocupante los mantenga o sean desechados, muy pocos permanecen en su sitio original a pesar del cambio comercial, gracias a la sensibilidad del nuevo ocupante, todos carecen de una protección adecuada y eficaz.

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