viernes, 13 de mayo de 2016

El jardín de las Hespérides de Valencia


El Huerto de Hera o Jardín de las Hespérides, situado al oeste en la línea del atardecer, era un campo que la diosa había recibido de Gea como regalo por su boda con Zeus; sus árboles daban como fruto unas manzanas doradas que hacía inmortal a aquellos que las comían. Eran las Ninfas del Atardecer Egle (la Brillante), Eritía (la Roja) y Hesperia (la del Ocaso), hijas de los titanes Atlas y Hesperis, las encargadas de custodiar y guardar tan preciado jardín. Sin embargo, Hera no confiaba mucho en ellas e hizo que el dragón Ladón custodiase la entrada al jardín.
Heracles, mandado por Euristeo, rey de Argólida, vio la dificultad de robar las manzanas cumpliendo su undécimo trabajo, ya que las Hespérides estaban vigilantes y no le permitían la entrada de ninguna manera. Intentó colarse por otra puerta, pues tenía cuatro, con tal mala suerte que resultó ser la que custodiaba Ladón. Tras una feroz lucha, mató al dragón, pero las Hespérides le impidieron entrar viéndose obligado a abandonar el intento. 
Tratando de encontrar la forma de entrar, Heracles se encontró con el titán Atlas, cargando el cielo sobre sus hombros, sabiendo que las Hespérides eran sus hijas, le dijo que necesitaba llevarle a su primo Euristeo al menos una manzana de aquellos árboles. Atlas, que conocía quién era Heracles y sus trabajos, se ofreció a ayudarle con la condición de que sujetase los cielos mientras cogía los frutos. Heracles haciendo uso de su fuerza, sujetó los cielos, hasta que el titán regresó con cuatro manzanas doradas en sus manos. Heracles, alegre le dio las gracias y le devolvía el cielo, pero Atlas cansado de soportar el peso del mundo sobre sus hombros, se negó a volver a cogerlo. Fingiendo darse por vencido, le dijo a Atlas dónde encontraría a su primo Euristeo para que le llevara las manzanas. Sin embargo, Heracles comenzó a moverse incomodo y el titán le preguntó qué le pasaba contestándole que le permitiese colocar su capa a forma de cojín sobre sus hombros, Atlas se aprestó a dejar las manzanas en el suelo y sujetar el cielo mientras tanto. El héroe, se arregló la piel de león antes de darle las gracias al titán, por último se agachó por las manzanas y salió corriendo, mientras Atlas le pedía a gritos que volviera.
El dragón Ladón fue llevado al firmamento convirtiéndose en la constelación de la serpiente, de su sangre derramada salió el árbol drago.
Las Hespérides, desesperadas por su fracaso se transformaron en árboles, olmo, álamo y sauce.
La diosa Atenea devolvió las manzanas a su legítima dueña.
Por supuesto, de este mito existen diversas versiones.

Un jardín de colección
El jardín con 4.762 metros cuadrados se encuentra en la parte oeste de la ciudad.
Fue proyectado por los arquitectos Miguel del Rey Ainat, Antonio Gallud, J.Ignacio Fuster y la ingeniera agrícola Mª Teresa Santamaría.
Obtuvo el Premio a la mejor obra de Jardinería y Paisajismo (2001)
Contiene una colección de 50 variedades de cítricos.
Fue inaugurado en el año 2000.


Folleto editado por el Ayuntamiento de Valencia con motivo de la inauguración





Las esculturas
Tres son las esculturas en bronce y de tamaño natural que encierra el jardín, obra del escultor húngaro Miklos A.Pálfy, afincado en España desde 1965.
Representan a Heracles (Hércules) en lucha con el dragón Ladón, sosteniendo en su mano una manzana de oro; Metamorfosis de una Hespéride en árbol; Venus Afrodita, Venus en la mitología romana y Afrodita en la griega, como madre naturaleza se la relaciona con la vegetación y los jardines, su atributo, la manzana de la discordia; aquí se la representa entrando al baño que solía tomar con las Gracias.












El jardín
Hago un recorrido fotográfico dejando la descripción al propio Ayuntamiento para que a través de su web nos muestre tan interesante jardín.





























"... A TRAVÉS DE LAS OLAS DEL MAR PROFUNDO
LLEGARON A LA HERMOSA ISLA DE LOS DIOSES
ALLÍ DONDE LAS HESPÉRIDES TIENEN SU CASA DE ORO..."


"... LAS MANZANAS DE ORO LAS GUARDABA UN DRAGÓN INMORTAL
QUE TENÍA CIEN CABEZAS Y EMITÍA MUCHAS Y DIVERSAS VOCES
CON EL VIGILABAN TAMBIÉN LAS HESPÉRIDES..."



.

viernes, 12 de febrero de 2016

El puente de Astilleros

Proyectado en 1928 por los ingenieros Federico Membrillera y Luis Dicenta de Vera, siendo este último el encargado de dirigir la obra junto a Marcelo de Azcárraga, se extendió su construcción hasta finales de 1931 debido a las dificultades de asentamiento al estar sobre suelo fangoso y haber tenido que profundizar hasta los 12 metros con pilotes de hormigón; su coste fue de casi dos millones de pesetas de la época (1.931.275'25) no habiendo tenido sobrecostes.
Tiene 175 metros de longitud y una anchura de 25 sobre nueve tramos rectos de hormigón armado, 5 de ellos de 23 metros y cuatro, 2 a cada extremo de 9'45m. sustentados por pilas estribos.
Se accede por rampas de 105 y 195 metros uniendo el barrio de Nazaret con el Puerto. 
Las barandillas son de hierro fundido con adornos entre las pilastras que sobresalen del tablero con decoración de piedra artificial y que sirven de soporte a las farolas. En origen tenía un carril doble central con balasto y vías para el tranvía, además de dos carriles para automóviles y uno para carros en cada dirección. Las aceras para peatones están sobre tableros volados apoyados entre pilastras y sobre una ménsula central con forma de nave con remos en sus laterales, completando la decoración unas guirnaldas de azulejos en los paramentos; en la parte exterior de los soportes de las farolas se puede observar en los primeros de cada lado, el escudo en relieve de Valencia y en el resto las iniciales PA, como curiosidad decir que el puente recibió en proyecto el nombre de Príncipe de Asturias, sin embargo al ser inaugurado el 14 de noviembre de 1931, durante la República, recibió el nombre de Puente de Astilleros, validando las iniciales con las que fue proyectado.
Actualmente necesitaría de una intervención que lo pusiera en valor así como una decidida actuación en su degradado entorno.